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¡PASÓ EN CATEDRAL!
Revista Forotuxpan
Numero de visitas: 1172 - 27-03-2013 ![]()
Padre, perdóneme porque he pecado (Voz femenina). -Dime, hija, ¿cuáles son tus pecados? -Padre, el demonio de la tentación se apoderó de mí, pobre pecadora. -¿Cómo es eso, hija? -Es que cuando hablo con un hombre tengo sensaciones en el cuerpo que no sé cómo describirlas... -Hija, por favor, que también soy un hombre... -Sí, padre, por eso vine a confesarme con usted. -Bueno hija, ¿y cómo son esas sensaciones? -No sé cómo explicarlas. Por ejemplo, ahora mi cuerpo se rebela a estar de rodillas y necesito ponerme más cómoda. -¿En serio? -Sí, quiero relajarme y quedarme tendida... -Hija, ¿tendida cómo? -De espaldas al suelo, hasta que se me pase la tensión... -Y qué más? -Siento como que tengo un sufrimiento que no le encuentro acomodo. -¿Y qué más? -Como que espero un poco de calor que me alivie... -¿Calor? -Calor, padre, calor humano, que lleve alivio a mi padecer... -¿Y cuán frecuente es esa tentación? -Permanente, padre. Por ejemplo, ahora me imagino que sus manos sobre mi piel me darían mucho alivio... -¡Hija! -Sí, padre, perdóneme, pero me urge que alguien fuerte me estruje entre sus brazos y me dé el alivio que necesito... -¿Por ejemplo yo? -Por ejemplo, usted es la clase de hombre que imagino me puede aliviar. -Perdóname, hija mía, pero necesito saber tu edad... -Setenta y cuatro, padre. - Ay, hija, vete en paz y no estés jodiendo; ¡lo tuyo es reumatismo!... |
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