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Estamos criando vagos
Por el Dr. César Mella (Psiquiatra)
Numero de visitas: 1354 - 04-07-2012
A los jóvenes de este siglo… Hay que llamarlos varias veces en la mañana para llevarlos a la escuela. Se levantan irritados pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono o conectados a Internet. No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos poner un dedo en nada que tenga que ver con 'arreglar algo en el hogar'. Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles 'defectos' a sus padres a los cuales acusan a diario de que 'están pasados de moda'. No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres pues consideran que ya lo saben todo. Hay que darles su 'semanal' o mesada de la que se quejan a diario porque 'eso no me alcanza'. Si son universitarios siempre inventan unos paseos de fin de semana, que lo menos que uno sospecha, es que regresarán con un embarazo o habiendo fumado marihuana. Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el día en que consiguen un trabajo, hay que seguirlos manteniendo. Con esto, me refiero a un segmento cada vez mayor de chicos de la sociedad de clase media (o de capas medias urbanas) que bien pudieran estar entre los 14 y los 24 años, y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos, constituyen un verdadero dolor de cabeza. ¿En que estamos fallando? Para los nacidos en los años cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tenían que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos (algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios); otros llevaban al taller de costura la ropa que elaboraba la madre o tenían un pequeño salario en la Iglesia en donde ayudaban a oficiar la misa cada madrugada. Lo que le pasó a nuestra generación, es que elaboramos un discurso que no dio resultado: '¡Yo no quiero que mi hijo pase los trabajos que yo pasé! ' . Nuestros hijos no conocen la escasez. Se criaron desperdiciando. A los 10 años ya habían ido a Disney World mínimo dos veces, cuando nosotros a los 20 no sabíamos lo que era tener un pasaporte. El ' dame ' y el ' cómprame ' siempre fue generosamente complacido y ellos se convirtieron en habitantes de una pensión con todo incluido, que luego queríamos que fuera un hogar. Al final, se marchan al exterior a la conquista de una pareja, y vuelven al hogar divorciados o porque la cosa ' les aprieta ' en su nueva vida. Para los que tienen hijos pequeños y que pueden todavía moldear, pónganlos los sábados o domingos a lavar los carros y a limpiar sus zapatos. Un pago simbólico por eso puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar. Desde temprano aprender a lavar, planchar y cocinar para que entiendan la economía doméstica en tiempos que podrían ser más difíciles. La música metálica, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación, han creado un marco de referencia muy diferente al que nos tocó. Estamos comprometidos a revisar los resultados de “si fuimos muy permisivos”, o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las domésticas y en un medio ambiente cada vez más deformante. Ojala que este mensaje llegue a los que tienen ' muchachos pequeños ' y puedan cambiar o hacer algo al respecto, pues ya los padres y/o abuelos pagaron (o estamos pagando) la transición… |
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